El mundo se me cae y nada es tan real cómo para ser suficientemente probado, cómo para creerlo. Ni siquiera el dolor, me pregunto si es que no duele, o si se trata de que soy fuerte, o si es que me salió algún tipo de callo... Ni siquiera la alegría, por que a veces es tan pasajera, tan fugaz, tan rápida... -qué poco seria es la alegría, que poco comprometida-, pienso... Ni siquiera yo, que me doy cuenta de cuán fácil me traiciono, de qué fácil me lastimo... Y si no quedo yo, posiblemente no quede nadie.
Entonces, lo increíble. Lo improbable: Podrían preguntarme dónde está cuándo lo necesito, en dónde se ha metido cuándo se le llama... Y yo no podría responderles, por que Él es invisible.
Sólo una cosa puedo decirles; Él insiste: "No tengas miedo..." Que palabras más reales en qué boca más real?
Por cortesía de mi amiga Pao... que buena canción esta:
Grupo: Barlow girl
Tema: Never Alone
martes, 30 de octubre de 2007
miércoles, 3 de octubre de 2007
Extravagancia
Extravagantes.
Así somos todos.
Los psicoanalistas dijeron que todos somos neuróticos... No, no en potencia. En verdad. Y no se equivocaron.
Todos somos extravagantes, cada uno es tan particular, tan único, que solemos resultarnos insoportables si no logramos observar al otro con los ojos con los que esperamos que nos miren.
Un día -ojalá de la mejor manera- nos daremos cuenta de que podíamos dejar esa soberbia en el excusado: Todos podemos ser tan eternos tanto cómo inmediatos, tan buenos cómo malos, tan santos cómo pecadores. Y tú que decides tener más de esto que de aquello ¿Te vanaglorias en la "normalidad" de tu actuar? ¿Pero qué vas a hacer cuándo tu extravagancia quede al desnudo? ¿Ante quién te vas a levantar?
Nos queda un día para ponernos a la par. Es hoy.
Así somos todos.
Los psicoanalistas dijeron que todos somos neuróticos... No, no en potencia. En verdad. Y no se equivocaron.
Todos somos extravagantes, cada uno es tan particular, tan único, que solemos resultarnos insoportables si no logramos observar al otro con los ojos con los que esperamos que nos miren.
Un día -ojalá de la mejor manera- nos daremos cuenta de que podíamos dejar esa soberbia en el excusado: Todos podemos ser tan eternos tanto cómo inmediatos, tan buenos cómo malos, tan santos cómo pecadores. Y tú que decides tener más de esto que de aquello ¿Te vanaglorias en la "normalidad" de tu actuar? ¿Pero qué vas a hacer cuándo tu extravagancia quede al desnudo? ¿Ante quién te vas a levantar?
Nos queda un día para ponernos a la par. Es hoy.
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