lunes, 10 de marzo de 2008

Amar

Es imposible dejar de hacerlo cuando ya lo hiciste, no se puede cambiar. Amar no desaparece en un corazón que lo hizo de verdad. Este bendito amor que te hace ver la vida de otra forma... Nunca deja de existir. Bien lo dijo el apóstol Pablo: Nunca deja de ser, todo lo puede, todo lo espera, todo lo soporta...


Deixa
Baden Powell
Interpreta Alfredo Muro

martes, 15 de enero de 2008

viernes, 4 de enero de 2008

Menor

El miedo es cada vez menor. La fuerza llega de la nada. O más bien del todo.
No hay muerte que no pese y no existe muerte que no sirva.
El miedo es cada vez menor.
Tanto pasear, andar, caer, tanto volver a levantarse
Y el miedo es cada vez menor.
Nada ha sido en vano. Nada lo será ¡Buena nueva!
Todo pesará en nuestros destinos, todo en nuestra eternidad, e increíblemente el miedo es cada vez menor.
Un paso más, un paso menos, un paso ciego... Y el miedo es cada vez menor.
No importa porque voy y vuelvo, ando del final hasta el comienzo y una vez más: vuelvo y empiezo.
Ahora más victorias, porque el miedo es cada vez menor.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Se acabó

- ¿Y qué aprendimos?
- Nada nuevo, mi amigo, nada nuevo. Sólo recordamos.
- ¿Y qué recordamos?
- Que estamos sólos y resulta suficiente.
- ¿Ah, si?
- ¿No te parece?
- En lo absoluto.
- ¿Y entonces?
- ¿Entonces, me preguntas? ¿Y es que ahora juegas al ciego?
- No mi cielo, al cansado, al abatido. Podría decirte que no juego.
- Lo sé. Yo tampoco ¿O te parece?
- ...
- Y mis manos ¿te parece que jugaban mis manos? Y mis ojos ¿Te parece que juegan?... Anda, vete, camina por cada surco hasta que llegues al final, a la herida.
- Pero estoy cansado.
- Yo también estaba... yo también estaba. Pero estaba enamorado loco ¿Qué podía hacer? ¿Y qué puedo hacer ahora? ¿Cómo esperas que dejemos las vueltas y las manos sobre la greda?

jueves, 15 de noviembre de 2007

Milonga del ángel

Tema: Milonga del ángel

Autor: Astor Piazzolla

Milonga del Ángel

El ángel me mira desde su sillón -ahora y para mí distante-, y sin abrir sus labios, me atravieza el corazón con su mirada. Son mil palabras, es una sola. No hay una queja, sólo un suspiro quedo que se evapora en el aire agitado de la habitación no sin antes haberla llenado cómo un acorde fatal y lento; no sin antes haberme recordado que me falta tanto material de Dios.

Yo me siento y sólo pienso ¿Qué está en mis manos? ¿Cómo puedo yo comprender el destino del ángel o la tristeza de su voz? ¿Cómo puedo yo, tan humano, comprender algo de su origen o de su esencia? ... Yo apenas sé que puedo amarte y lo intento...

Se nos olvidó

Se nos olvidó. No sabemos lo que significa. Nunca lo supimos, nunca en esta tierra lo sabremos. Pero si hay algo evidente sobre el papel, es que la olvidamos. La palabra asoma por mi cabeza y un aire de nostalgia me abate desde lo profundo. Una lágrima testifica desde mi rostro que no soy el sujeto indicado para recordar el tema con la aprobación de ustedes, testigos míos, pero lo hago porque el tema es tan fuerte en mi mente.
Acaso termine de escribir y la olvide. Acaso termines de leer y la deseches. Acaso de nuevo, vergonzosamente; la intentemos disfrazar con nuestras ideas, apaciguar con nuestras culturas, diluír en nuestros pensamientos. Pero no dejará de ser lo mismo. Si lo hacemos; si la disfrazamos, si la apaciguamos, si la diluímos, entonces nunca la habremos tenido: Ni siquiera la habremos buscado.
Y sólo un ser podrá repetirla con autoridad. Por que siempre la volveremos a escuchar, y sólo de su boca. Y, o una lágrima correrá, o lanzaremos un brusco golpe sobre el oído mientras dormimos y algún día anhelaremos haber escuchado lo que parecía un aleteo. Seguramente suceda. Por que siempre queda espacio en Su Corazón para volver a invitarnos con esa palabra que es tan Suya... Silencio, escucha, parece que ahora mismo la susurra: Santidad.

martes, 30 de octubre de 2007

Pero insiste

El mundo se me cae y nada es tan real cómo para ser suficientemente probado, cómo para creerlo. Ni siquiera el dolor, me pregunto si es que no duele, o si se trata de que soy fuerte, o si es que me salió algún tipo de callo... Ni siquiera la alegría, por que a veces es tan pasajera, tan fugaz, tan rápida... -qué poco seria es la alegría, que poco comprometida-, pienso... Ni siquiera yo, que me doy cuenta de cuán fácil me traiciono, de qué fácil me lastimo... Y si no quedo yo, posiblemente no quede nadie.
Entonces, lo increíble. Lo improbable: Podrían preguntarme dónde está cuándo lo necesito, en dónde se ha metido cuándo se le llama... Y yo no podría responderles, por que Él es invisible.
Sólo una cosa puedo decirles; Él insiste: "No tengas miedo..." Que palabras más reales en qué boca más real?



Por cortesía de mi amiga Pao... que buena canción esta:
Grupo: Barlow girl
Tema: Never Alone

miércoles, 3 de octubre de 2007

Extravagancia

Extravagantes.
Así somos todos.
Los psicoanalistas dijeron que todos somos neuróticos... No, no en potencia. En verdad. Y no se equivocaron.
Todos somos extravagantes, cada uno es tan particular, tan único, que solemos resultarnos insoportables si no logramos observar al otro con los ojos con los que esperamos que nos miren.
Un día -ojalá de la mejor manera- nos daremos cuenta de que podíamos dejar esa soberbia en el excusado: Todos podemos ser tan eternos tanto cómo inmediatos, tan buenos cómo malos, tan santos cómo pecadores. Y tú que decides tener más de esto que de aquello ¿Te vanaglorias en la "normalidad" de tu actuar? ¿Pero qué vas a hacer cuándo tu extravagancia quede al desnudo? ¿Ante quién te vas a levantar?
Nos queda un día para ponernos a la par. Es hoy.

martes, 18 de septiembre de 2007

¿Quién sabe?

Kyosco

De su album "Maquillaje Gama", la canción: ¿Quién sabe?

domingo, 2 de septiembre de 2007

Solo

Sólo tú puedes saber lo que siento, sólo tú puedes entenderlo. Me desarmo gota a gota con unas lágrimas internas tan profundas que nadie las nota. Pero tú las ves, tú las miras... Y no te importa, por que no buscabas un vencedor; si aún hasta me encontraste vencido... Así que me ves deshacerme y ese bendito amor te detiene las manos... las manos por que de los brazos no me has soltado nunca. Y yo te amo, desesperadamente te amo, y te tengo. Gracias a ti, te tengo. Y me deshago lentamente en lágrimas y tú sigues tan quieto, tan sabio.
Luego, soy un charco en la tierra que tú creaste, en la que tú me pusiste.
Y tú decides modelar la figura de un vencedor con un poco de barro.

Título: Dentro del olvido
Autor: Kyosko

domingo, 5 de agosto de 2007

A pesar de la lluvia


Canción: A pesar de la lluvia
Producción: Mi aire
Autor: Jacobo Ramos

sábado, 4 de agosto de 2007

No puedo

La cosa es que no me puedo rendir. Mi historia no me lo permite. No me lo permite mi pasado:
Un hombre me mira con los ojos cansados y me dice que todos los sueños que no consiguió los dejó de lado por mí. Llora por que no lo puedo comprender, pero no deja que yo vea sus lágrimas, nunca dejó que alguien viera sus lágrimas. De su mano soy un hombre esta mañana, cuando volví a abrir los ojos... No entiendo por que la satisfacción en sus ojos. Seguramente se siente orgulloso de mí, aunque yo preferiría darle más motivos de orgullo, por que lo amo.
Y no es sólo eso. Una mujer me mira con amor desde la eternidad de su alma suave, de su alma adolorida, luego me dice: Mire, ahí está su futuro, por favor no se quede quieto, que por esto he dado la vida. Y yo la amo.
Y yo simplemente no me puedo rendir. Ya quisiera rendirme y tirar la toalla... Pero nunca más, ni de vez en cuando. Por que hoy es tiempo de responder, de devolver. Yo podría echarme a la pena, pero no puedo.
Mi historia está marcada por la de una mujer que vendía ropa en las calles para darle a 19 hijos qué comer y no importaba si debía madrugar, viajar, jalar un carro, por que el amor es así de fuerte; aunque no fueran todos suyos... de su sangre digo. Mi historia está marcada por la de una mujer que al salir de las quimioterapias se acomodaba la peluca y se iba para el restaurante, a atender las mesas, y que si sentía ganas de vomitar lo hacía en el baño, luego se tomaba un vaso de agua, y se animaba: Arriba María Elsa...
Y no me puedo rendir aunque me pese el alma, aunque el corazón se me parta, no me puedo rendir. Ya quisiera, ya quisiera... pero no puedo. Así pelee con las más miserables de las fuerzas, no me puedo rendir. La sangre me lo reclama. Mis sangres me lo reclaman. Quién me conoce sabe que no puedo.

miércoles, 11 de julio de 2007

Aprendemos

Aprendes a no esperar nada de nadie.
Aprendes a llorar con los ojos cerrados y sin lágrimas, sin que nadie se entere.
Aprendes a mirar con los ojos fríos y cómo sin vida... pero no es cierto, por que sabes que has sobrevivido.
Aprendes que estamos solos. Absurdamente solos. Por que estamos los dos y aún hay más, pero seguimos solos. Y nos duele. Pero lo soportamos. Lo soportamos y no por nosotros; engañados, lo soportamos cada uno por sí mismo. Pero de nada sirve que lo hagamos: nos duele por que nos hace daño y soportarlo no lo remedia.
Y seguimos absurdamente solos.
Aún, algo por dentro se despierta: Sentimos que nos duele cuando una lágrima que no es nuestra, se desliza por otra mejilla; cuando vemos un gesto triste, un rostro desanimado... Pero, increíblemente, nos resistimos. Acaso por que pensamos que tenemos suficiente con nosotros, acaso por que consideramos que no tenemos nada qué hacer en otras lágrimas que no nos pertenecen... por lo que sea; increíblemente, nos resistimos.
Nos resistimos al amor. Pero el amor nos busca: Está adentro, afuera y encima. El amor se entrega desde el principio, cuando se parte la historia -¡De qué manera!-, y ahora que concluye la nuestra. Y espera que le abramos la puerta y lo dejemos pasar... y que volvamos a aprender: A esperar algo de alguien, a llorar sobre algún hombro (a moco tendido), a mirar con los ojos vivos y expectantes... Aprender que no estamos solos. Que el amor siempre ha permanecido y a dejar que se manifieste en nosotros...

lunes, 25 de junio de 2007

El último golpe

El último golpe fue terrible:
El pastoso sabor de la sangre en mi boca sin saber qué puede ser peor: Si tener que tragármela o escupirla, por que a fin de cuentas es mía.
El dolor en la cara y el resentimiento que me recuerda el golpe y el descuido, no sé a qué horas bajé la guardia, no sé cómo no lo vi venir... pero yo lo vi venir, pasó que cuando quise reaccionar ya era demasiado tarde.
El momento de insconsciencia y regresar a la actualidad: Un mundo borroso que gira, que grita, que asusta, que cuenta: 10... 9... 8... yo vuelvo en el 7... lanzo inconsciente un golpe al aire, un vergonsozo golpe al aire, no habrá quién lo reciba, no tendría fuerza suficiente para lastimar. Y luego, intentar levantarse. Ya han sido muchos los golpes: Parece que nunca hubiera entrenado para la pelea y siento vergüenza, el público rechifla; en este punto nadie apostaría por mí, los que lo hicieron esperan que me levante; de los que no lo hicieron, algunos esperan que me quede en el piso, ellos juegan a nombre del enemigo, a los otros simplemente no les importa, pero sueñan con aprender a boxear de tal forma que nunca puedan ser derribados. El conteo sigue, pero yo no tengo fuerzas para levantarme: en el cuadrilatero nadie te tiende la mano: ... 5 ... 4...
Sentí unos brazos fuertes debajo de los míos, era mi entrenador. Espero que me aplique algún ungüento para el dolor, que me corte la piel para que se desinflamen las heridas. Pero no lo hace, me mira beber un vaso de agua y luego toma un espejo que pone frente a mi rostro: Parece que no me hubieran tocado desde que me bañé en la mañana. Cuando lo quita de en frente mío, veo su rostro: Está desfigurado y sangra.
No puedo más que levantarme y volver a la pelea... Hasta el último golpe