sábado, 4 de agosto de 2007

No puedo

La cosa es que no me puedo rendir. Mi historia no me lo permite. No me lo permite mi pasado:
Un hombre me mira con los ojos cansados y me dice que todos los sueños que no consiguió los dejó de lado por mí. Llora por que no lo puedo comprender, pero no deja que yo vea sus lágrimas, nunca dejó que alguien viera sus lágrimas. De su mano soy un hombre esta mañana, cuando volví a abrir los ojos... No entiendo por que la satisfacción en sus ojos. Seguramente se siente orgulloso de mí, aunque yo preferiría darle más motivos de orgullo, por que lo amo.
Y no es sólo eso. Una mujer me mira con amor desde la eternidad de su alma suave, de su alma adolorida, luego me dice: Mire, ahí está su futuro, por favor no se quede quieto, que por esto he dado la vida. Y yo la amo.
Y yo simplemente no me puedo rendir. Ya quisiera rendirme y tirar la toalla... Pero nunca más, ni de vez en cuando. Por que hoy es tiempo de responder, de devolver. Yo podría echarme a la pena, pero no puedo.
Mi historia está marcada por la de una mujer que vendía ropa en las calles para darle a 19 hijos qué comer y no importaba si debía madrugar, viajar, jalar un carro, por que el amor es así de fuerte; aunque no fueran todos suyos... de su sangre digo. Mi historia está marcada por la de una mujer que al salir de las quimioterapias se acomodaba la peluca y se iba para el restaurante, a atender las mesas, y que si sentía ganas de vomitar lo hacía en el baño, luego se tomaba un vaso de agua, y se animaba: Arriba María Elsa...
Y no me puedo rendir aunque me pese el alma, aunque el corazón se me parta, no me puedo rendir. Ya quisiera, ya quisiera... pero no puedo. Así pelee con las más miserables de las fuerzas, no me puedo rendir. La sangre me lo reclama. Mis sangres me lo reclaman. Quién me conoce sabe que no puedo.

6 comentarios:

Sony dijo...

No puedes Rafael, ninguno de nosotros en éste mundo aparente puede hacerlo. Ni dejar de vivir para el día y saber que tal vez, sí, tal vez mañana las cosas cambiarán, tal vez...

LoncheraV dijo...

El dia que nos rendimos perdemos aquello que en realidad no podia sernos quitado. Porque lo dimos... el rendirse, es buscar el alivio, haciéndo aquello que en breve sumará a esa desesperación una decepción que nos consumirá.

Y Dios no miente... no nos da nada que no podamos sobrellevar, lo malo es que dejamos que nuestra mente, nos mienta.

comunicando dijo...

En dónde hay alguien que nunca se ha sentido cansado???

Roger Reyes dijo...

Ante tantas palabras tan inteligentes (o sabias, pues no necesariamente tienen que ser inteligentes), siempre da temor comentar algo.
Estamos tocando la verdad de la belleza con palabras, mi amigo, mi hermano. Estas palabras son pa ti, pues a un texto así no se ledice nada (sólo cuestiones técnicas, pero eso es superficie).

Rafael González dijo...

Flaquito, necesito los comentarios técnicos... cuando haga el mentado curso de literatura, me avisa.

Anónimo dijo...

HOLA RAFAEL
Realmente son palabras mágicas, palabras que hacen que tu vida tome un nuevo rumbo Palabras que no son solo palabras, sino alimento para el alma. Tengo curiosidad… ¿es inspiración de tu corazón? RTA___________, Igual, si no lo fuese pienso que es grandioso, este escrito o como se llame realmente ha tocado profundamente mi corazón. Es cierto, muchas muchísimas veces queremos “tirar la toalla” Pero siempre esta él, que con historias como las que narraste, te lo dice todo. Te dice cuan valioso e importante eres y lo mejor, es que siempre está allí amándote aun viendo como nosotros no valoramos algo tan increíble.

Gracias Rafa.

Porque yo soy una de esas personas que he intentado darme por vencida y NO PUEDO. Nunca había enviado un comentario de ningún tipo por internet, pero me fue inevitable. Gracias por promover, a muchos corazones, “o por lo menos en mi vida” el deseo ardiente de decir NO PUEDO rendirme, lo he de lograr, lo aseguro.